sábado, 6 de diciembre de 2014

Casa Gerardo, Fabada con Estrella

Hola gord@s,

He vuelto, aunque me está costando, ya que mi vida en estos momentos se reduce al manejo magistral del biberón y la limpieza de caquitas. Y claro, eso me deja poco tiempo para salir a comer, y menos aún para contarlo. Que nadie se piense que Orina d'Or y su mafia me ha quitado del panorama Blogger. Pero bueno, la cuestión es que ya que mi mujer esta cansada de oírme, y mis hijas aún no me entienden, necesito darle la vara a alguien con mis paranoias, y quien mejor que vosotros. 

Pues bien, tengo que tirar de archivo, aunque eso no es problema, ya que este pasado verano me hice un intensivo de farturas y pude tocar palos que ya llevaba tiempo queriendo tocar, como es el que contaré en este post.

Hoy toca Casa Gerardo, sitio fetiche en Asturias. Casa Gerardo es un sitio al que llevaba años queriendo ir, pero por diferentes razones nunca lo lograba. Finalmente, Bonnie y yo conspiramos duramente para que una reunión con colegas tuviera lugar aquí. 

Casa Gerardo es un restaurante que tiene una estrella Michelin, y es uno de esos negocios que han ido pasando de generación a generación, buena prueba de ello es que el sitio lo llevan Pedro y Marcos Morán, padre e hijo, dos "cracks". 

También es uno de esos sitios de pico fino, sitios que en Asturias empiezan a abundar, pero que hace unos años no, y Casa Gerardo era ya uno de ellos, de hecho recuerdo que ya hace muchos años me comentaron que Casa Gerardo era el sitio donde el Rey Juan Carlos iba a comer fabada cuando venía a Asturias, pero la verdad que no se si esto era un bulo o no. Aunque bueno, otro bulo también era lo de que a Pedro J. Ramirez le iba el sexo duro, y nadie se lo creía hasta que lo vimos todos chupando un consolador de la mano de una dominatrix, así que cada uno que piense lo que quiera.

Casa Gerardo es un sitio conocido especialmente por su fabada, posiblemente sea la fabada más famosa de Asturias y parte de extranjero. Es de hecho, junto a su famosa crema de arroz con leche, su producto estrella, y como todos los productos estrella, tiene amantes y detractores. Hablaré de esto en detalle más adelante.

Como siempre, empecemos por el lugar. El emplazamiento no es lo mejor, el restaurante se sitúa en Prendes, un pueblo a medio camino entre Avilés y Gijón por la carretera vieja. Para ser más concreto se encuentra un poco más abajo del puti del pueblo, también conocido como Club Prendes, y un poco antes de otro conocido Puti Club, llamado Flamingo (cosa que a Juancar le vendría de coña, digo yo).

Prendes no es una megalópolis cierto, pero es por todos sabido que si uno quiere comer bien tiene que estar dispuesto a mover el culo y cogerse el coche a donde haga falta, ya que de lo contrario El Bulli hubiera tenido como clientes a Marco Polo y al Doctor Livingston como mucho, porque tiene cojones donde se les ocurrió ponerlo.

El local en si es bastante guapo, los detalles los podéis ver en la web de Casa Gerardo, muy currada por cierto. Está montado en una casa típica asturiana, que esta totalmente reformada y adaptada al restaurante. La casa esta pegada a la carretera, cosa que no mola, pero la familia Morán, muy acertadamente se montó un amplio aparcamiento para clientes detrás de la casa, así que no es problema ir y aparcar.

Nada más entrar ya se percibe que es un sitio con clase. Dos puertas para acceder al recibidor, silencio, maderas nobles, limpieza y tal. El recibidor tiene un par de asientos, la zona de la caja y una bodega de cristal parecida a la del Sangiovese.


El once titular elegido para esta fartura estuvo compuesto por Ragazzo Fantástico, su mujer RB y su hijo KB de 3 meses, todos de perfil internacional, Los Teletabis y su hijo DP de 6 meses, Bonnie (en estado de doble esperanza) y un servidor, un show de carritos. Y digo esto porque en ocasiones, en los sitios de cierto nivel te ponen problemas. No les gusta el despliegue, o potencialmente se le da por el culo al resto de los clientes cuando los niños entran en barrena. No pasó esto en Casa Gerardo. No solo no nos pusieron problemas si no que además buscaron la solución perfecta, nos pusieron en una sala un poco apartada donde estuvimos como dios, a gusto, amplios, con sitio para los carritos y donde los posibles gritos de los niños no molestarían a nadie. Aunque bueno, hay que decir que al final los críos se portaron genial y no paso nada. Hubo que subir los carritos por la escalera, pero oye eso no es culpa del restaurante, si tienes hijos, te jodes y los subes, haberlo pensado cuando la estabas metiendo.

Ya desde un principio el "feeling" fue bastante bueno. Nos trataron de manera muy cercana pero sin romper la barrera de la pesadez. Yo de hecho me sentí rápidamente como un cliente habitual a pesar de ser mi primera visita. Mola.

Casa Gerardo es un sitio donde se puede hacer todo, carta y los diferentes y más completos menús degustación. Nosotros íbamos con la idea de hacer menú degustación, por lo tanto eso hicimos. Había varios menús. Decidimos tirarnos al menú "Carreño", aquí lo tenéis:


Pintaza. Pero ojo, si crees que estos dieciséis platos de alta cocina no son bastantes para mantener tu gordura a pleno rendimiento, Casa Gerardo te brinda la oportunidad de hacer el menú "Prendes", que se compone de 25 platazos, por si lo tuyo ya es comer como si no hubiera un mañana.

Para acompañar este festival pedimos un Viña Condomina Reserva añada del 2002.


Es difícil escoger un vino que combine con tan variada comida. Especialmente con tanto mar. Lo ideal en estos casos, especialmente cuando se es un grupo, es pedir primero un blanco, y cuando el mar se acabe pedir el tinto, y así de paso salir con el morro torcido. En nuestro caso, con tanta embarazada y niños lactantes, no había "quorum" para tirarse al vino como por ejemplo durante la noche donde tuvo lugar el embarazo múltiple que había en la mesa, así que una botella de tinto para los paisanos y a correr.

Bueno, empecemos. Lo primero la "Margarita de Manzana", una especie "Cocktel de Bienvenida" que tiene esta pinta:


Un trozo de manzana osmotizado (impregnado) con (no se si) aguardiente de manzana o con una margarita (no estoy seguro), y con un toque de sal, rollo Margarita (nos referimos al Cóctel, no a la vecina de tu abuela). Brutal. Refrescante y además perfecto para limpiar la boca.

Lo siguiente el bocadillo crujiente de quesos, acompañado de las "Oreo Cafecao":


El bocadillo crujiente de quesos es un clásico de Casa Gerardo. Yo lo comí anteriormente en la boda de mi amigo Nachín, que es, en lo que a este blog se refiere, como el tocahuevos que a la salida de un examen viene y te truñe hasta que te das cuenta que lo que pensabas que habías hecho bien, seguramente lo tengas mal, jodiéndote ese pacífico y plancentero primer cigarro que echas tras meses estudiando y tras 5 horas de sufrido examen. Y digo que lo comí en su boda ya que Casa Gerardo también tiene un servicio de catering, que es, dicho sea de paso, tan espectacular como su restaurante. Sea como fuere, y volviendo al plato, está de puta madre. Es una especie de hojaldre o pasta filo unido por una crema de quesos. Yo un día lo intente hacer en mi casa y solo conseguí un humo de quesos que dejó mi horno impregnado de olor a queso de Cabrales durante meses.

En lo que se refiere a la Oreo Cafecao, me recordó al Filipino del Bulli, y no estoy hablando del tío que friega el suelo, si no de esto:


Una especie de Trampantojo sin llegar a ser Trampantojo. Combinación de Café, Cacao y Queso. Sea como fuere. Muy buena también.

A continuación llegó algo mas mundano, pero no por ello peor (más bien de lo mejor). Las croquetas de compango:


En esto de croquetismo hay mucho ruido. Hay gente que no le da valor una buena croqueta. Se piensa que es algo vulgar o barato. Por lo general esta reflexión es mas propia de gorrinos o zoquetes cuyo top gastronómico lo tiene copado con las que les hace Findus y con el Dönner Kebab de los Viernes por la noche, y que además se refieren a ella como COCRETAS. Yo opino de diferente manera. Está claro que una croqueta de mierda la hace cualquier mascachapas, pero una croqueta buena, o una croqueta gourmet no es tan sencilla de hacer. Y ojo, que no me estoy refiriendo a hacer una espuma de croqueta o rollos similares, si no a hacer una croqueta de puta madre, fina, cremosa y con sabor. Por ejemplo, se comenta que la mejor croqueta de Asturias la hace Nacho Manzano (dos estrellas Michelin), y cierto es que, yo que la probé, si no es la mejor, es una de las mejores. El nivel de cremosidad, de sabor, y de cuan crujiente está el empanado es sencillamente perfecto.

Pues bien, la croqueta de compango de Casa Gerardo no tiene nada que envidiar a la de Nacho Manzano, al menos en mi opinión. Cumple a tope con los parámetros anteriormente mencionados, y además tiene un sabor a compango exquisito. Para aquellos que no sepan que es el compango les diré que es, de alguna manera la carne y embutido usada en el guiso de la Fabada, y mayormente se compone de lacón, chorizo y morcilla con un sabor muy característico, y por si no queda claro de un compango de fabada de Casa Gerardo, que es la polla. Pues los colegas Marcos y Pedro han conseguido en mi opinión una Top-Croqueta difícilmente superable.

Bueno sigamos, ya que la vida no se acaba tras una croqueta. Lo siguiente fue un trio llamado "de la anchoa al Fino", y que venía compuesto por una aceituna, una anchoa y un plato muy interesante:


Recuerdo que el camarero, muy amablemente nos explico con detalle este trío de platos, y además yo pregunté un par de cosas que no me habían quedado claras. En aquel momento lo entendí, y lo que es más importante, a la hora de degustar el plato le pillé el sentido, ya que este combinado de entrantes es uno de esos platos que tiene armonía, conexión y todas estas cosas. Sin embargo, como soy un melón, y tardo meses en escribir ciertas crónicas, solo me acuerdo de la mitad de cosas. Por lo tanto solo escribiré lo que recuerdo, dejando claro que es posible que me equivoque en alguno de los ingredientes o sabores.

En primer lugar, los ingredientes de esta movida eran el pistacho, el Fino, la anchoa, la aceituna y el Pitu de Caleya (para los no asturianos, el Pitu de Caleya se puede denominar como un "Pollo de Alto Standing"). La historia es que todos ellos se van repitiendo de plato a plato en diferente forma, de manera que uno va conservando sabores y probando diferentes texturas, un rollo muy Bulli. En primer lugar esta la Anchoa, una Anchoa del Cantábrico, de primera calidad por supuesto, sobre una tosta que creo era de pistacho, y con algo más por encima que no recuerdo.

En siguiente lugar esta la aceituna. Una oliva de las gordas, rellena de anchoa y una gelatina, creo que era de Fino.

Y por último una sopa. En primer lugar te sirven el plato con una base de gelatina de Fino (o similar), los cuatro pistachos y una especie de Pitu de Caleya en Salazón, tipo mojama o similar. Y a continuación, ya en la mesa, te rellena el plato con un consomé de Pitu de Caleya.

Bien, no se si acerté o no di ni una. La cuestión es que la Anchoa estaba exquisita, la aceituna era jugosa y con un sabor muy particular, y la sopa era brutal. En mi opinión el plato tenía demasiado toque salado, pero me pareció un espectáculo. Muy recomendable maridarlo con un vino blanco, fino, Rebujito o vino de Madeira.

Llegamos al momento del Mar y El Huerto. En primer lugar la Ostra Tomate:


Un tartar de ostra, manzana asada y creo que sandia. Una pasada. Aunque en este plato se demostró una vez mas lo gilipollas que puedo llegar a ser. Pedro Morán nos preguntó si había alguien que prefería no comer ostra, en su lugar nos ofrecía unas almejas a la plancha. Yo, acordándome de la experiencia desagradable del Bulli con la Puta Ostra sobre Fillet Mignon me pedí las almejas, y la cagué claro.

Cierto es que las almejas estaban cojonudas, pero el Tartar de Ostra estaba brutal. Como lo se, porque mi mujer, que es una santa, me dejó comerle la ostra (la del plato). Brutal. De hecho, de los mejores platos del menú en mi opinión.

A continuación llegó la Chopa-Nabo:


Chopa, un pescado muy asturiano, acompañado de láminas de nabo y avellanas con un toque cítrico.

Este plato es muy interesante por dos motivos. En primer lugar porque estaba exquisito. Fresco, fino y diferente a lo que se suele comer.

Y en segundo lugar porque no me lo acabé y le di parte a mi mujer. Así que ahora podría decir que después de comerle la Ostra a mi mujer ella me comió el Nabo. Paradojas de la vida.

Ahora llegamos a la sardina con pepino:


Una sardina de primera calidad hecha a baja temperatura acompañado de pepino encurtido. No se que estaba más cojonudo, si la sardina, o el encurtido de pepino. Las dos cosas hacían una combinación perfectísima. Bravo.

Ahora toca lo que en el menú llaman Un Pez:


Un trozo de (yo diría que) merluza, generoso. Con un punto de cocción perfecto, con tomates cherry y cebolla, que estaba increíble, con un caldo que no recuerdo pero que estaba muy bueno. El pescado era de primerísima, y es que bueno, cualquier restaurante en Asturias que te ponga pescado de mierda, tiene menos futuro que Paquirrin en la Universidad.

A estas alturas uno ya notaba la barriga un tanto pesada.

Tocaba cambiar a carne, el siguiente plato, llamado Bravo Joselito es lo siguiente:


Una cabezada de cerdo ibérico en una especie de Salsa Brava y con un toque de hinojo. Primera vez en mi vida que comía cabezada de cerdo, y mira, de puta madre. Una textura muy guay, y además un previo perfecto para lo que viene.

Llegó el momento que todos esperabamos, La Fabada de Casa Gerardo:


Bien, muchos pensaréis que menuda locura meterse un plato de fabada después de unos diez platos. Pero mira oye, fuimos a comer, y comer en Asturias significa comer y no mariconear con la comida. Eso quiere decir que si hay que comer un cachopo de dos kilos como entrante, se come.

Hay que decir que, sorprendentemente, entró muy bien, y en eso tuvo mucho que ver la Fabada en si, que era una Fabada muy fina y elaborada, nada pesada. Y digo esto porque por lo general La Fabada asturiana es un plato muy duro, porque además de que uno se queda como si le hubieran dado una mano de hostias, el festival de pedos que luego se sucede durante la siguiente tarde-noche es de los buenos.

Hace ya muchos años que llevaba queriendo probar la que se dice que es la mejor Fabada de Asturias. Antes de ir había escuchado de todo. Que si es floja, que si está buena, que si es brutal, que si es un fraude, que si usan alubias de lata... Todo tipo historias y leyendas, la mayor parte de ellas falacias, todas contadas por gente que no la había probado, pero que según comentan tenían un amigo, primo o jefe que si que los había hecho. Es decir, gente con menos credibilidad que el Pequeño Nicolás, pero que de alguna manera aumentan la leyenda.

Por otro lado, antes de este evento si que había probado ya la Fabada de Casa Gerardo, y lo hice en la boda anteriormente mencionada, en la que, durante la cena posterior a la cubatada, sacaron, entre otras cosas, cazuelitas de Fabada, y me metí un par de ellas. La pena fue que debido al Moco que llevaba no recuerdo nada, y mi mujer menos, pero bueno, esa es otra historia. La probé de hecho dos veces, al entrar y al salir, no le di tiempo a que me provocara gases.

La cosa es que este verano por fin la probé siendo consciente de mis actos. Después del espectáculo previo de platos pusieron un generoso plato de Fabada, y la sirvieron tal y como sale en la foto. Las fabes en el plato y el compango a parte. A mi, y lo diré sin rodeos, me pareció una Fabada espectacular, impresionante. Fina y elaborada con mucho mimo, con el toque justo de sal y grasa, con un caldo con textura perfecta, y con una calidad de primera en lo que se refiere a las alubias. Era una faba mantecosa y fina, sin que apenas se notara la piel. Sencillamente deliciosa. Y por supuesto, el Compango estaba también de puta madre. Quizás uno de los secretos es el producto, empezando por la misma faba. En Casa Gerardo se usa faba fresca, según parece lo que hacen es seleccionar las mejores alubias, de fincas previamente conocidas, y congelarlas al principio de cada temporada. Incluso las congelan indicando fecha y finca de procedencia creo. Esto hace, que ya de por si la Fabada sea muy particular y poco común.

Hay gente, que si que comió Fabada en Casa Gerardo y que me dice que es poco consistente, que le falta grasa, etc. Y es que hay mucha gente cuyo estándar de comida es potaje tradicional que cuanto más basto y pesado es, mejor sabe. Yo discrepo totalmente, a mi no me hace falta que la fabada 50% grasa de cerdo, es más, no me gusta que así sea.

Para los que no lo entendieron aún, la Fabada de Casa Gerardo es una fabada asturiana tradicional llevada a nivel Gourmet, una fabada de estrella Michelin, un plato que tiene que satisfacer al mismo paladar que disfruta con la Sardina a baja temperatura y el Tartar de ostra. Resumiendo, es, en mi opinión, la mejor Fabada que se puede comer en un Restaurante (y puntualizo Restaurante, ya que todos tenemos madres, tías y abuelas que seguro que hacen Fabadas espectaculares). Y por cierto, esta fabada es la primera en mi vida que no causó el mencionado festival del pedos, no me tiré más que durante un día normal.

Me comí un plato, y fácilmente me podría haber comido dos. Y viendo como son de amables y cercanos tanto Pedro como Marcos Morán, si pides otro plato, creo que te lo pondrán de mil amores.

Pues bueno, después de la Fabada ya tocaba postre, y para empezar nos pusieron una cosa llamada Bramble:


En este caso, como es evidente, no se trata de un Cóctel Bramble auténtico, que no deja de ser un cubata pijo para señoritingos del Soho londinense, en este se trata unos bastones de pera impregnados de una mezcla de ginebra y almíbar ácido, intentando emular el equilibrio entre el toque ácido y dulce del cóctel, y con el correspondiente toque de ginebra. El toque rojo que le falta para emular al cóctel lo consiguen con la cobertura roja que se puede ver en la foto, que no recuerdo que era. Un postre muy chulo, y que a su vez consigue emular la fruta que hay que comer tras una buena fabada para bajarla.

A continuación el segundo postre, Frutas y Barreña:


Más fruta dentro de una sopa de manzana acompañado de un helado (de nuez creo), y más nuez a modo de tierra por encima. También, y para no romper la tónica, cojonudo.

Y por último, como no podía ser de otra manera, el segundo producto estrella de Casa Gerardo, la Crema de Arroz con leche:


Otro plato que llevaba años queriendo probar. Al igual que la fabada, el arroz con leche de Casa Gerardo también tiene mucha fama, aunque los rangos dicen que no es el mejor si no es segundo mejor, ya que el primero se comenta que es el de Casa Fermin, que no probé. Sea como fuere nos pusieron una "fuentaca" que no nos pudimos acabar, y si, estaba muy bueno, y muy cremoso, y para esto si que soy exquisito, ya que el arroz con leche es mi postre favorito. Solo haré una pequeña crítica, y es que, quizás debido al requemado superior, el arroz estaba un poco tíbio, pero bueno entiendo que esto es cuestión de gustos, ya que a mi me gusta más frío.

Por último café y unas pequeñas movidas que estaban muy buenas:


Veredicto:

Pantalón desabrochado, ruido en las tripas... un "colocón gastronómico" en toda regla. Experiencia para repetir siempre que se pueda, que para mi será en cada visita a Asturias.

En lo que a la minuta se refiere, se pagó lo estipulado:


Se pagó lo que se sabía, y además nos invitaron a los cafés, detalle que parece una pijada, pero que a mi me encanta.

Bien, ahora veamos que dice mi ambicioso Fartonómetro sobre Casa Gerardo.

Como siempre, en primer lugar El Local. En lo que al Local se refiere les doy nivel "1. Lujo Hindú". Un sitio con mucha clase, donde la categoria se respira y se ve en cada detalle. Mesas grandes, vajilla y cubertería de lujo. Todo lo que se espera de un sitio que tiene una Estrella Michelin.

El servicio se lleva también un "Nivel 1. Que majos tu!". Eso es indiscutible. Profesionalidad, rapidez, eficacia y cercanía todo en uno. Desde los camareros, al dueño. Da gusto.

Comida, evidentemente Nivel 1, Nivel "Orgasmo". Eso creo que ya ha quedado claro a estas alturas.

Y por último, precio, se llevan un Nivel 2. Precio Justo. No podemos decir que Casa Gerardo sea un sitio barato, pero desde luego no es un sitio carero (que no es lo mismo que caro). Se paga lo que se come de manera muy justa, con una relación calidad precio, diría yo, que tira más a lo barato que a lo caro. Por poner un ejemplo, yo creo que por este menú en Madrid o Barcelona no se pagarían menos de 100 o 120 euros, pero claro, estamos en Asturias, donde comer es una religión, y donde la oferta es tan enorme y de tanta calidad que hace que no se pueda considerar un sitio barato. Sea como fuere, yo lo pagué de muy buena gana, y lo volveré a pagar.

Por lo tanto:


Nuestro exclusivo Fartonómetro le da 7 puntazos! Una puntuación de la hostia. Y bueno, se podría discutir ese último punto, ya que esto del precio es muy relativo, pero bueno, tampoco lo regalemos.

Como conclusión, sitio excelente de visita obligada si uno pasa por Asturias y quiere comer a cierto nivel.

Yo volveré, eso lo tengo clarísimo.




jueves, 24 de julio de 2014

Las amenazas de Marina d'Or, que guay!

Publico este post de manera temporal, mientras modifico mi anterior post llamado "Orina d'Or", debido a las amenazadas recibidas por parte de los representantes legales de los Hoteles Marina d'Or, las cuales se incluyen en el siguiente Burofax recibido en el domicilio de mis padres esta mañana:

Burofax de Marina d'Or

Por lo pronto, y mientras elaboro mi post de manera que nadie me pueda dejar mi presunto ojete con peor pinta que los peces de los Jardines de Marina d'Or, descuelgo mi anterior publicacón para cumplir con el plazo de 72 horas que los representantes legales de tan honorable, legal, productiva y nada casposa empresa me han dado antes de de ponerme uno de esos pleitos tan útiles a la sociedad, que pretenden callar las bocas de aquellos que libremente y con humor manifiestan sus opinión en Internet, y que claramente usan en todo momento expresiones como "creo", "opino" e "igual", expresiones que juegan con la congetura y no acusan. Por ejemplo, ahí van un par de diferencias:

Cuando digo cosas como que "Me imagino que el señor X le financió Las Putas y la Farlopa a sus colegas del mundo politico", es pura imaginación, de ahí la palabra "imagino". Me imagino lo de las putas, cierto, igual que hace unos años me imagine que una rubia espectular me ponia "ojitos" en una discoteca, cuando en realidad lo que queria era zumbarse a mi colega Alfonso. Cosas de la vida.

Sin embargo, cuando digo cosas como, el señor X lleva una camisa mas fea que el ojete de un mandril, no me lo imagino, lo creo, lo afirmo, porque es que verán, señores, si vuestras camisas (o las de vuestros directivos o dueños), me parecen una puta mierda, lo digo, porque estoy en un pais libre, en el que existe una diferencia entre afirmar sin pruebas que alguien obtiene licencias a base de sobornos a politicos con gafas de sol, y decir que alguien tiene el gusto en culo cuando se pone ciertas camisas, o cuando se va de vacaciones a lugares que no son dignos ni para vomitar en ellos. 

Asi que, señores apoderados de Marina d'Or, duerman ustedes tranquilos, y, por el momento, vayan metiendose sus amenazas, presuntamente, por el recto.

Atentamente, ElFartón.

PD. Si alguien quiere la version Original post de la discordia con una dedicatoria oficial del Fartón, que contacte conmigo, ya que muy amablemente se la enviare.

domingo, 29 de junio de 2014

La Taska (de Sant Marc)

Hola muchachada. Volvemos una semana más a dar una explicación de esos Kilos de más que asoman por debajo de mis tetillas pectorales. Y es que ya casi hemos llegado a los 90 kg, de puro músculo, como podréis imaginar. 

Hoy le vamos a dedicar el Post a al Sr. JGQ. Padre y suegro de la pareja de compinches de muchas de las aventuras aquí relatadas (y otras tantas que mejor no relatamos...), y persona que nos recomendó el sitio del que hablaremos hoy. La cosa es que hace un par de semanas, en ese glorioso fin de semana en el que Holanda le dio una zurra a España de aquí te espero, nuestros amigos AG y PR, nos invitaron a pasar un tranquilo y nutriente Fin de Semana en su casa Familiar de la Cerdanya. 

Qué es la Cerdanya? Pues es un Valle en el Pirineo Catalán, donde lo más pijo de de la Cuidad Condal pasa sus ratos libres cuando quieren sentir en el aire de la montaña por la ventanilla de su BMW. Un valle ciertamente bastante molón, en el que se puede hacer casi de todo. Esquiar en Invierno, Motocross y Equitación en Verano, y comer como cerdos todo el año. Porque, y si no lo sabéis os lo digo yo hamijos, en este Valle pagar se paga eso es cierto, pero comer se come de cojones. Tenéis de todo, empezando por carnaza buena, embutido de la zona y áreas colindantes, y hasta arroces.

El caso es que después de un día en el que PR y un servidor nos dio por hacer la gallada de meternos un chuletón de un Kg cada uno:


Y a una de nuestras mujeres le dio a los Gin-Tonics a ritmo de su canción de favorita de ese dia:


Nos dio por sellar el fin de semana con una arrozada. Para no quedar con hambre, ya sabéis. Además, venía bien pa la resaca de algun@. Cierto es que el Pirineo, en un principio, no parece ser el sitio mas idóneo para ir a comer arroz, especialmente teniendo el Mediterráneo a dos horas. Pero que os digo siempre? No os cerréis a nada niños. La cosa es que nuestro gran hacedor del fin de semana, JGQ, nos recomendó un pequeño restaurante cerca de Puigcerdà donde se pueden comer arroces varios, y además a la leña. El sitio se llama La Taska (de Sant Marc), y es el Restaurante que forma parte de Club de Golf Sant Marc. 

Las referencias eran buenas. Por lo que me han dicho, JGQ es de pico bastante fino. Por otro lado si nos fijamos en lo evidente: Club de Golf en Puigcerdà, es decir el pijerio presente será de alucinar, y eso, aunque a veces nos da un poco de asquete y ganas de matar, normalmente significa que se come bastante bien. De manera adicional, AG me comentó que, según parece, el cocinero-dueño, es un Valenciano que se montó su garito en ese sitio. Y aunque eso es un rumor, que a lo mejor es leyenda de esas que nacen durante una partida al Trivial Ginebra Pursuit, pues mola creérselo. De otra manera, también es un poco de gilipollas pensar que porque alguien sea Valenciano sabe hacer paellas, porque aplicando esa lógica, yo como buen español podría abrir una academia de Toreo aquí en Zurich, no? Pero bueno, puestos a auto-motivarse todo vale.

Previo a la visita a mi me dio por mirar en Intelné, y encontré el Twitter del Club de Golf (@golfsantmarc), y su Facebook también, donde miré, y encontré fotos del Chef con Arguiñano. La cosa cogió cierto nivel.

Al grano. Llegamos al sitio. En once titular esta vez estuvo compuesto por veteranos de este blog: AT, MC, AG, PR, la Pretty, La Madre de Dragonas y yo. 

El acceso es sencillo en coche y tiene un buen parking. 


Para entrar hay que pasar por la recepción del Club de Golf, y una vez la pasas el sitio está dividido en 2 partes, a la derecha la cocina-parrilla. Tienen una parrilla de de Leña enorme y visible donde hacen el arroz y las carnes, y que inunda a olor a brasa todo el lugar, consiguiendo que salives ya según entras. 


A la izquierda esta comedor con una buena terraza, y la barra.


Teníamos reserva dentro. Nos sentaron inmediatamente. Y nos dieron las cartas. Aquí empezó el espectáculo. En primer lugar la carta esta bastante bien, y aunque cierto es que que se puede ver que su producto estrella son los arroces, ojito con las carnes a la brasa que ponen aquí, porque vimos salir un par de chuletones a la piedra de quitar el sentido. Nosotros nos centramos en:

Los entrantes,


Los arroces,


Y las sugerencias del Chef,


La elección no fue sencilla, ya que daban ganas de comer de todo. Al final la comanda fueron unas Olivas de l'Espinaler, unas Bravas de Montaña y unas Migas de Montaña, todo como entrante y para compartir, y de segundo Arroz de gamba Roja, Alcachofas y Trufa Negra para cuatro, un Falso Risotto para dos y unos Cheetos Pandilla para la estrella de la mesa.

Para acompañar este festival pedimos Vino Blanco, un Gessamí, un Blanco del Penedés que nos encanta, y que para comer arroz es perfecto.


Es una buena elección para comer, sin embargo casi la tenemos que pedir para cenar, porque tardaron un huevo en venir a tomarnos nota, así como en servirnos la comida. El servicio aquí es más lento que una misa. Sin embargo, tuvieron uno de esos detalles de sitio de calidad, nos pusieron un aperitivillo a cuenta de la casa (que también tardaron en traer). Si no recuerdo mal era una especie de Ensaladilla Rusa:


Estaba bastante bueno.

Como tardaban, rellenamos los huecos con vino. Para variar. Aunque no mucho porque luego teníamos que conducir unos hasta Barcelona, y nosotros hasta Orina d'Or, y no era plan espetar el coche.

Empezaron a llegar los entrantes. En primer lugar las Olivas de l'Espinaler. 


Vale que no tienen ningún secreto para el restaurante. Sea como sea, os invito a las que las probéis, estaban espectaculares. De hecho igual algún dia me da por hacer un post de l'Espinaler, para que flipéis aquellos que no lo conozcáis.

Siguiente, las Bravas de Montaña:


Unas bravas cojonudas y espectaculares. Así de simple.

Y las Migas de Montaña:


Lo mío con las Migas (en general, no en este sitio) es una especie de Tragicomedia. Es un plato que me encanta pero que el destino me impide comer, o que cuando las como son una puta mierda, por ejemplo, la última vez que las pude comer fue en el Rokelin. Tuve la suerte de comerlas aquí, y menos mal porque estaban deliciosas. En mi opinión les sobraba ese extracto de flores del prado que le pusieron por encima, ya que unas migas cuanto mas contundentes mejor, pero bueno, estaban brutales. Muy originales y elaboradas, ademas venían acompañadas de butifarra negra frita.

Y bueno, no nos olvidemos de los Chettos Pandilla de La Pretty:


En su punto también.

Hicimos unos entrantes bastante cortos, y tuvimos talento al pedirlo así, porque a continuación empezaron a llegar los arroces.

Primero el Arroz de gamba Roja, Alcachofas y Trufa Negra:


Y el Falso Risotto:


Y espero que nadie dude de las cantidades:


Todo esto para 6 personas. Todos comimos de los dos arroces, y sobró un poco. Del arroz hay bastante que decir. Arroz en su punto con un genial aroma a leña, con productos de primera y mucho sabor. Hecho en una capa no muy gruesa que permitía que no se encontraran granos de arroz duros o pasados. A mi me gustó mas el Falso Risotto, pero tengo que decir que los dos estaban de concurso, sencillamente brutales. De los mejores arroces que he comido. Nos lo puso el cocinero personalmente en la mesa y al acabar se vino a asegurar de si estaba bueno. Detalle de esos que molan. Arroz sin control, comer por comer, hasta reventar casi:


Ahora va cuadrando lo de los kilos de más.

La situación era: Y ahora quien conduce 2 o 3 horas? Aún a sabiendas de eso pedimos postres y cafés. Algo para bajar la panzada. AG nos recomendó los sorbetes. Pedimos dos para compartir, uno de Piña y otro de Mojito. Y esto no fue una buena, primero porque tardaron una puta eternidad en traernos los sorbetes. Segundo porque se olvidaron uno, y tardaron otra puta eternidad en traer el segundo. Tercero porque el de Piña tenia alcohol y eso no lo avisaron, y cuando hay una embarazada en la mesa, como era el caso, es un problema. La cosa es que el sorberte resulto ser de Piña Colada, y por eso tenia alcohol. Y cuarto, que especifiquen por favor lo que entienden por sorbete, porque en mi pueblo un sorbete es algo que se come con cuchara, o que al menos es una especie de helado denso, no una bebida, y aquí nos pusieron lo siguiente:


Que no se me entienda mal, al menos el de Piña estaba bueno (El de Mojito "no mataba"). Pero joder, esto es un sorbete? Bueno, pequeño malentendido poco importante.

Además, durante el proceso de fabricación y elaboración de año y medio de los sorbetes nos pusieron lo siguiente:


Un pequeño detalle a cuenta de la casa que no estaba mal. Se agradece.

Pues bien, después del festival arrocil tocaba pagar, así que nos trajeron la cuenta:


Subidón! casi a 23 euros por cabeza, con una comida de mucha calidad y a reventar, y vino. Cierto es que solo pedimos dos botellas, y se les fue la olla y no nos cobraron el Sorbete de Piña Colada :D , pero eso tampoco modificaría mucho el precio.

Dicho esto, pasemos a El Fartonómetro

En primer lugar, el Local se lleva un Nivel "Huele a Limpio" (Nivel 2). Cierto es que tenía algún detalle como el del baño, que olía un tanto a cerrado y no tenía agua potable. Pero lo demás estaba bastante bien. Además, que gilipollas bebe agua de los lavabos del cagadero cuando está en un restaurante? Pues eso.

El servicio. Aqui sitiéndolo mucho se llevan un suspenso. Amables y educados son un rato, pero joder casi me hago viejo esperando que me atiendan, o costaba un triunfo pedir otra botella de vino, o se olvidaban de las cosas. Creo que deberían de meter más gente a trabajar y eso lo resolvería. Sea como sea, por el momento se llevan un Nivel "Ya les vale" (Nivel 3).

En lo que se refiere a la comida tengo dudas, porque fue muy buena en mi opinión. Sin embargo darles un Nivel "Orgasmo" (Nivel 1) seria ponerles a la altura de otros sitio de alto copete. Así pues les doy un Nivel "No esta mal" (Nivel 2), con las dudas de no puntuarles mejor, ya que, como he dicho, la comida estaba de puta madre.

Por último el precio, pues aquí, visto lo visto se llevan un Nivel "Vaya subidón" (Nivel 1), ya que comer lo que comimos por ese precio les hace tener una de las mejores relaciones calidad precio que he visto en mucho tiempo. Y que nadie se olvide de donde estábamos. Club de Golf en la Cerdanya, pijimundo Catalán, la raro es que no nos hayan metido un sablazo de los buenos.

Así pues:


Se lleva 4 puntos, una nota nada mala en mi exclusivo Fartonómetro. Si mejoran el servicio, subirán 2 puntos de golpe, y eso ya son palabras mayores.

Sea como sea yo acabe francamente contento y seguro que volveré.

domingo, 8 de junio de 2014

El Fartonómetro

Hola muchachada. Toca post. Últimamente tengo muchas peticiones. Que si "oye tío, escribe de esto y de lo otro". Es imposible atender a todas. Sin embargo, ya son varias personas las que me han dicho que debería de estandarizar cada lugar y experiencia gastronómica con un nivel determinado. Y cierto es, que para ser justos deberíamos de establecer un rango "Fartónico", uno cuyo criterio se base en hechos, y en lo que me salga a mi de los huevos claro, que para algo es mi blog.

Por lo tanto, en el post de hoy no hablaremos de ninguna experiencia concreta, si no que estableceremos el que será, a partir de hoy, el baremo para medir aventuras de gordura o vómito, de éxtasis o bajón, de volver o de prenderle fuego al garito. Quizás así, algún día, los restaurantes pongan la pegatina del Fartonómetro al lado de la de Trip Advisor o la Guía Michelin, quién sabe.

Bien, para ello es necesario establecer las variables que a todos nos importan de un Restaurante. Y que es lo primero en lo que se fija un gordo quisquilloso de "pro"? Pues en el garito. Hay sitios que nos enamoran nada más entrar. Buen ambiente, buen olor, mesas espaciosas, limpieza, orines dentro de la taza y no fuera. Ya sabéis, todo bien. Sin embargo hay otros en los que nada más entrar ya dan ganas de echar a correr. Paredes pintadas cuando Franco aún tenía flequillo, suelo lleno de mierda, más aceite en la carta y en el pelo de la camarera que en la cocina, moscas, y el típico "maitre" cerdo con sobacada amarilla en una camisa blanca. Un drama vamos.

Así pues, El Fartonómetro define 4 niveles para el local donde nos dan de comer y nos atienden:

Nivel 1. Lujo Hindú. En este caso se trataría de un local en el que todo es perfecto. Ni un gramo de mierda en toda la sala. Baños de esos en los que te ponen toallas que usas y tiras en un cesto. Mesas amplias y sillas cómodas, con manteles de tela limpios y una mesa perfectamente colocada. Y el ruido justo para disfrutar de la cena.

Nivel 2. Huele a limpio. Sitio correcto, con buen olor y buena presencia. No es un palacio pero te sientes a gusto. Es posible que tenga las mesas demasiado pequeñas, o que el ambiente sea ruidoso para el tipo de restaurante que es. Sea como fuere está bien.

Nivel 3. Preocúpate un poco. Aquí ya pasamos a que no nos mole. Humedades y alguna miga en la silla que si no quitas te la llevas puesta en el culo. No es que de asco absoluto, pero ya ves que la imagen no la cuidan mucho. Les da igual tener una tela de araña en una esquina, o haciendo juego con la típica red de pescadores que vemos en las típicas tascas marineras. O huele a fritanga que tira para atrás por ejemplo. Vamos, ese "feeling" de, "más vale que se coma bien, porque si no.."

Nivel 4. Asco absoluto. Nivel más bajo. Tan chungo que entras pero igual no llegas a sentarte y te piras. Puto asco en todos los aspectos. Te manchas hasta con el aire que se respira. El olor a sudor del dueño se huele desde fuera. La carta la usaron para limpiar la barra. Y para mear si eres mujer, hay que echarle dos Ovarios del tamaño de balones Etruscos. Lamentable.

Pues bueno, ya tenemos la primera variable. Y que es lo siguiente en lo que un buen Fartón o Fartona se fija? Pues en el servicio (que no las letrinas). Los camareros, "maitre", cocina, etc. La peña que trabaja en el Restaurante y como organiza el trato al cliente. Y es que hay pocas cosas que me toquen tanto las pelotas como un servicio faltoso, borde o inútil.

Así pues, El Fartonómetro define 4 niveles para el servicio del restaurante en su conjunto:

Nivel 1. Que majos tu! Aquí el servicio es de 10 sobre 10. Eficiencia, educación, presencia, y trato correcto sin llegar a cansar. Porque para hablar con peña cansina ya tengo cada semana las reuniones de Alcohólicos Anónimos eventos aburridos regularmente.

Nivel 2. Se les perdona. Este tipo de servicio, aunque se lleva el aprobado, tiene alguna carencia que debe mejorar. Pueden ser un tanto lentos, confundirse con las cosas, olvidarse alguna vez de determinados detalles, o ser un poco chapas, es decir, te cuentan su vida y tal, pero sin llegar a irritar demasiado. Generalmente suelen compensar los defectos con las virtudes y dejarte contento. 

Nivel 3. Ya les vale! En este caso ya empieza el faje. Son generalmente un tanto inútiles. Pasan de ti con facilidad y suelen venir a tu mesa a preguntar si necesitas algo con menos frecuencia de la que yo tengo para salir a correr. En esta categoría también incluyo el servicio tremendamente estirado y clasista. Ya sabéis, esos que te miran de arriba a abajo según entras y te toman la medida. Los pijos de toda la vida a los que matarías. A esta gente que da especial asco, y además, yo tengo el culo para sentarme, no para que me lo laman.

Nivel 4. Su puta madre. Catástrofe. Posible hoja de reclamaciones. Bronca. Insultos. Olor a pis. O bien tardan dos horas, o pasan de ti como de la mierda o son unos bordes del quince. En conjunto te cagarías en sus muertos y si les ves por la calle les mirarías mal. Son ese tipo de gente que, o bien se la pela que vayas o no vayas, que comas bien o no, o de los que no estas seguros si te escupieron en el plato o no.

En este punto, uno ya sabría dos cosas muy importantes. Servicio y local. Si aún seguimos sentados toca opinar de la comida. Aqui intervienen varios factores. La oferta en la carta, calidad de la comida, la cantidad, elaboración y Carta de Vinos, son los puntos clave.

Así pues, El Fartonómetro define 4 niveles para la pitanza:

Nivel 1. Orgasmo. Algo como lo experimenta Homer con la Costiburguer.


Comida genial en todos los aspectos, sea cual sea el tipo. Ingredientes de calidad, raciones generosas y perfectamente calculadas, todo hecho en su punto. Sabores combinados a la perfección, y una carta de vinos hecha a medida de la carta.

Nivel 2. No está mal. Salimos contentos, las raciones estuvieron bastante bien y estaba casi todo rico. A veces hay algún plato que pincha, o te meten algún gol con la carta. Otras veces te meten comida un tanto pretenciosa y la cagan. En general la comida gusta, pero no es de La Parra.

Nivel 3. Bah! Pues eso, bah! No mata. Esperabas mucho más, o simplemente esperabas que no fuera una mierda. Raciones mediocres, pescado seco, platos insípidos, cuatro vinos de mierda. La típica comida por la que no saldrías de casa a disfrutar. O la típica comida que esperabas que fuera de la leche, y resulta ser truño. En esta categoría se suele colar algún pelo con cierta frecuencia, o suelen ser unos "cracks" en el noble arte del Congelado.

Nivel 4. Bazofia dramática. Lo mas bajo. Asco de comer según que cosas. Raciones lamentables de comida generalmente mediocre o mala. Cosas que harían vomitar a una cabra. No se lo das ni a tu perro. Si hiciste La Mili, seguro que comiste mejor allí. También está en esta categoría el típico sitio con una carta de 7 páginas que no tiene de nada cuando lo pides, y que lo que te traen suele ser una mierda.

Bueno, ya comimos, ahora tocaría pagar. "La Dolorosa" es otro de los temas clave en este negocio, ya que por muy bien que comas y que te traten, como el precio supere la barrera de lo aceptable, te puedes acabar cagando en San Pito Pato.

Así pues, El Fartonómetro define 4 niveles para la cuenta:

Nivel 1. Vaya subidón! Además de comer de lujo y de que me traten mejor que al a Rey en un Puti, me cobran lo que me tenían que cobrar, o más bien tirando a barato. Pagas y dejas una buena propina.

Nivel 2. Precio Justo. No hay más que decir, pagas por lo que comes, aunque suele haber detalles que, aunque no molen, son norma general. Cosas como que te cobren 2 veces pan si pides un bollo más son las cosas que no gustan, o que te claven un poco con el vino. En cualquier caso, no marchas de faje.

Nivel 3. De qué van? Precio caro y pretencioso cuando comiste normalillo o mal. O te clavan el doble de lo normal por un puto vino. Por lo general escuece y te enfadas. Sueles flipar y miras varias veces para ver que no te hayan cobrado de más. No dejas un duro de propina o dejas un céntimo, solo por joder. Sitio del que se dice que son "careros", y al que rara vez volverás.

Nivel 4. No tornarem! Categoría establecida en honor a mi colega Jordi después del incidente en el Llamber. Hostiazo de nivel, en un sitio en el que comiste normalillo o mal de cojones. Directamente se ríen de ti en la minuta. Puede pasar de todo, desde que llames al encargado, te niegues a pagar, o acabes a hostias. No vuelves ni de coña.

Pues ya están las cuatro variables. Ahora toca combinarlas, que es lo jodido. En primer lugar, la puntuación. Los diferentes niveles atribuyen puntos de la siguiente manera:


Es decir, que como un garito alcance el Nivel 4 de cualquiera de las categorías, quedará relegado, como mínimo a la mierda de los cero puntos, por no decir que, en sitios donde hay al menos un Nivel 4, suele haber alguno más.

Pero que quieren decir los puntos? De nada vale dar un valor numérico a algo si no damos un baremo, escala o cualquier otro rollo comparativo. Así pues asignaremos una barra de nivel, algo mas simple que el mecanismo de un chupete.


Como hemos dicho, muy sencillo. Cuando un sitio recibe una puntuación mayor de cero hasta un total de 8 puntos, nos moveremos en un rango aceptable. Caro, barato, exquisito, batalla, pulcro, desordenado. Habrá para todos los gustos pero en total, no habrá que cagarse en todo. Se puede decir que, El Fartón podría volver.

En el caso de tener cero puntos habría que hacer un pensamiento. Tienes que tener una razón de peso para entrar ahí, o ser un marrano sin clase. Eso va a gusto del consumidor. Pero un restaurante que no recibe ningún punto del Fartonómetro... Mal asunto. Por lo tanto reconsidera tu opción, y si eres listo, huirás.

En zona negativa y hasta los 6 puntos, ya nos movemos en la tierra maldita. Habrá faje asegurado. No vayas o te arrepentirás. Y bueno, 6 puntos negativos o menos, es ya el Mordor de la gastronomía, sitios tan paradójicos que te pueden causar diarrea con su comida para que se te vaya la vida por el culo, pero cuyas letrinas dan más asco que una Paella del Paellador. Si el fartón vuelve a este lugar será con una lata de gasolina y un mechero como mínimo.

Pues ahora habrá que ver si todo lo que he escrito tiene sentido y se puede aplicar, o es otra mis mierdas. Así pues, haré la demostración sobre tres de los sitios que ya han sido publicado en este blog, El Sangiovese, El Rokelin y El Llamber, una de las ultimas farturas.

Empecemos con El Sangiovese. El que no se acuerde de lo que iba, que se joda y que lo vuelva a leer. Bueno, de este sitio hay poco que decir, es difícil que algo vaya mal. En lo que se refiere al local, es algo impecable, es precisamente el concepto sobre el que he basado el Nivel "Lujo Hindú", un sitio prácticamente perfecto. En lo que se refiere al servicio, podemos decir que en la misma linea, Nivel "Que majos tu!", eficientes, profesionales, educados y limpios. La comida? Pues Nivel "Orgasmo". Se trata de alta cocina, elaborada con ingredientes de primera calidad y con una elaboración que esta al nivel una o varias estrellas Michelin. Y en lo que se refiere al precio, es donde yo no lo tendría claro. Ya que normalmente es un sitio un tanto caro, sin embargo desde hace un par de años tienen menús de temporada a precios excelentes, así pues para ser justos tengo que darles el Nivel "Vaya subidón". Resultado?


Pues eso, era de esperar.

Vayamos con El Rokelin. Lectura recomendada si no quieres que te pase lo que me paso a mi. En cualquier caso, que se podría decir del local? Bueno pues yo he comido en barracones con más clase y mejor olor, es por lo tanto uno de esos locales de Nivel "Asco Absoluto", donde la mierda es la señal de identidad de la casa, y esto último también es aplicable al servicio. La camarera gilipollas lo dejó claro con su olor a sobaco y los cubiertos con servilleta y chicle usado. Así pues, siendo generoso, el Fartonómetro le da esta gentuza el Nivel "Su Puta madre", la de todos. Y que decir de esa comida. Aquella deliciosa pitanza no llegaba al nivel excremento, pero daba un poco de asquete, no obstante, para que nadie me acuse de estar dominado por el odio, les daré un Nivel "Bah" a la comida, que ya de por si es bastante malo. Y por último el precio. No recuerdo que fuera caro, pero si recuerdo que en aquel sitio uno debería de cobrar por ir a comer. Por lo tanto, aunque me gustaría darles el nivel mas chungo hay que ser justos y les daré el Nivel "De que van?", ya que encaja muy bien en muchas de las reacciones que tuvimos con aquella banda de Piratas y de Hijos de la Gran Puta.

Pues eso, LoL. Va a costar encontrar otro sitio que despierte tanto asco y tanta aversión.

Y por último, una experiencia intermedia, es decir, la mayoría de los casos. El Llamber. En estos casos es donde cuesta encontrar el término medio. Son tantos los factores que hay que ser muy fino. Para empezar, el sitio. Claramente no el "Lujo Hindú", pero estaba muy muy bien, además tener una situación envidiable, por lo tanto se lleva un Nivel "Huele a limpio", y que si se esfuerzan un poco podría ser mejorable hasta al siguiente nivel. El servicio en este sitio tiene que mejorar levemente, por lo tanto diremos que su nivel es que "Se les perdona". La comida es bastante buena, pero sin llegar a que te flipe, así pues otro Nivel 2, es decir nivel "No está mal" es el nivel adecuado. Aunque firmemente creo que si afinan un poco y se dejan de paranoias, pueden llegar al siguiente nivel en un tiempo. Y por último en precio. En este sitio hubo por momentos la sensación de robo, y bien podría haber sido el gran "No Tornarem". Pero no, todo fue debido a una falta de riego sanguíneo. En realidad el precio fue correcto, así pues "Precio Justo".


Así pues sitio medio, en el lugar que le corresponde. Y que nadie se equivoque, esto no es Trip Advisor, una puntuación de 4 en el Fartonómetro es una buena puntuación.

Pues eso, ya cumplí por esta semana. Hasta la siguiente!

domingo, 25 de mayo de 2014

Llamber, taberna Asturiana?

Hola gente!

He vuelto. Si alguno pensaba que me había jubilado con el post del Bulli, esta muy equivocado. No escribo más a menudo por una cuestión de intensa vida social y gastronómica, y es que tener vida social hasta las 5 de la mañana, y escribir en tu blog los domingos es algo totalmente incompatible, ya que "el Señor del Mazo" me suele joder todo atisbo de creatividad por defecto. Y no será porque no tenga material, porque en estos últimos 2 meses, he incluído en mi cuerpo unos 5 kg más de materia oscura.

Rollos a parte, hoy toca hablar de otra de esas experiencias que tanto nos gustan, comer como cerdos y en buena compañía. Que puede haber mejor que eso? Yo creo que nada. Aunque bueno, los hay que prefieren meterse a follar en un cajero de La Caixa a la vista de todos, como plan de velada perfecta. Ya se sabe, para gustos colores, y no seremos nosotros quienes lo critiquen.

Bien, la pasada Semana Santa, es decir, esa semana en la que hay peña que se disfraza de Los Caraconos para cargar a sus hombros una Matriosca gigante con velas hasta en el culo a ritmo de tambor, y otros a los que les da por flagelarse con un látigo mientras caminan de rodillas por un suelo empedrado para alcanzar la paz interior y una infección en las rótulas (ahora lo del cajero no os parece tan mal plan eh?), a La Madre de Dragonas y a mi nos dio por bajar a Barcelona para ver amigos y familia. Uno de esos días tocaba reunión con un sector clave en nuestra vida social, L@s Doctorsit@s. Tropa a la que le gusta más beber que comer, pero que para ambas cosas tiene un talento especial. El sitio elegido fue el Llamber, en el Born.


Antes de empezar a despellejar, creo que es de Ley explicar un poco lo que es el Llamber, y que significa su nombre. Existen dos restaurantes llamados Llamber, uno en Avilés (Asturias), y otro en Barcelona (del que hablamos hoy). En mi caso, como soy de Avilés, y estuve en el Llamber de Avilés, cuando me entere de que había otro en Barcelona, me imaginé que iríamos una especie de Taberna Asturiana. Además, para aquel que no lo sepa, la palabra "Llamber" es una palabra Bable (dialecto Asturiano del Castellano) que significa, o bien "Lamer" (como aquella película del Poli Diaz que se titulaba El Lama y la que los Lame"), o bien el acto de guarrear con glotonerías entre horas. Algo así como meterse un trozo de tarta de chocolate de tu madre antes de cenar y cosas así, eso es Llamber (ya lo sé, somos peña muy rara). Por lo tanto, con tales precedentes, es lógico pensar que uno va a comer a una Taberna asturiana típica. Pero no fue así. Si uno investiga un poco, ambos restaurantes son el resultado del trabajo de equipo formado por un Avilesino (Fran Heras) y una Catalana (Eva Arbonés), combinación que, por si no lo sabéis ya os lo digo yo, es probablemente la mejor de toda la Vía Láctea y parte de extranjero. En cualquier caso, en su web, claramente explican cual es su filosofía:

"Una oferta diferente dentro del mercado local, donde la idea principal es poner al alcance de todos los públicos, una gastronomía sostenible a precios sostenidos. En definitiva, una forma diferente de tapear en un ambiente informal."

No entiendo muy bien que quiere decir eso de gastronomía sostenible. En cualquier caso, haremos una reflexión de su filosofía al final del post.

Vamos al lío. El sitio. Según se entra mola bastante. Luces tenues y mesas de madera rústica, con una decoración moderna pero de taberna piji-guay, y paredes de ladrillo visto. Se siente calidez y no un ambiente demasiado estirado. El local es grande de pelotas, tiene mucho espacio al fondo. Nosotros pedimos mesa para 8, y nos sentaron en una donde se podía ver la cocina. Todo bien.

En once titular elegido para dicho evento fue PPR, AG, AJ, MC, JM, AT, La Madre de Dragonas y un servidor, imposible fallar. Y aqui tenéis una foto de nuestros pivones:


Nos sentamos y para ir calentando pedimos unas cañas. Hay que decir que el servicio, sin llegar a cabrearme, fue un poco lento, ya que tardaron en traer las cañas y casi toda la comida. Por lo demás, muy amables.

Después de un rato de las típicas historias de que tal por aquí y allá, pedimos la carta. Hay que decir que la carta no está mal. Lo suyo y más divertido es hacer "pica-pica", ya que así se prueba un poco de todo. 


Como se puede ver, es bastante variada, y de percibirse alguna influencia, se percibe un pequeño toque asturiano, eso es totalmente cierto. 

Pedimos tapeo variado, con ganas de probar tapas elaboradas. La elección fue:

- Una ración y media de Buñuelos de Bacalao
- Dos raciones de Croquetas Caseras
- Dos Fondues de Parmesano con Langostinos y Trigueros (que ni puta idea que era, pero sonaba así como de la ostia)
- Una ración y media de Patatinas al Cabrales con Praliné de Avellanas
- Dos raciones de un Risotto de Foie y Oricios (creo que estaba fuera de carta y no lo recuerdo muy bien)
- Dos raciones de Arroz Negro con Sepioneta y All i Oli
- Dos raciones de Setas con chipirones y huevo de corral (que también creo que estaba fuera de carta) 
- Dos raciones de Patatinas rellenas de Carne y salsa de Chipotle

Y pan con tomate, que fuimos pidiendo progresivamente.

Apetece, no? Solo de escribirlo estoy salivando de nuevo. Para acompañar dicha fiesta pedimos un vino tinto. La carta de vinos que proponen no esta mal, es variada y en mi opinión eran vinos bastante flexibles, lo que les hace buenos vinos para tapear. Como no nos queríamos tirar a la parra demasiado pedimos un vino de precio medio. El elegido fue el Petit Graelo, un Costers del Segre, a base de Cabernet Sauvignon, con Syrah y la dosis justa de Merlot para no joder el vino. Muy rico. Ya sabéis que soy un fanático de los Vinos Catalanes, cada día mas.


La primera botella duró un suspiro, y de hecho antes de que llegaran los platos ya tuvimos que pedir la segunda. Se mascaba la tragedia, nunca mejor dicho.

Empezaron a llegar los platos, y todos los participantes de la cena se metieron en el papel de @elfarton inmediatamente, especialmente AG, que está claro que es la mayor fan de este espacio. Una organización brutal, todo el mundo sabía que ningún plato se toca hasta que mi móvil no le saque una foto. Así da gusto. Creo sinceramente que Chicote nos debería de llevar un día a una de sus Pesadillas a comer para hacerle la critica merecida.

Así pues, primer plato, Buñuelos de Bacalao (y cuarta copa de vino). 


Pues bueno, unos buñuelos muy ricos, recién hechos y esponjosos por dentro. Nada de textura chicle. Ligeros y cojonudos. Me llamo la atención ese plato rollo cubitera. A todo el mundo le gustaron.

Siguiente, las croquetas (y sexta copa de vino).


Para mi existe la croqueta perfecta, y se que es un cliché, pero realmente es la que hace mi madre, y después, las de Nacho Manzano. Impresionantes. Pero estas croquetas cuadradas estaban de puta madre, al nivel de Top Croqueta. Cremosas y deliciosas. Además, no os olvidéis que estamos en Barcelona, esa cuidad donde te cobran las croquetas por unidad. He tenido experiencias traumáticas comiendo croquetas en Cataluña, en más de una ocasión he querido matar a gente. Y es que cada vez que salgo de Asturias, el nivel croquetil, ya sea por calidad, o por precio (me han llegado a cobrar 2.5 euros por una puta croqueta) baja. Pero yo siempre digo que hay que estar abierto y saber reconocer los méritos de quien cambia los tópicos. Y aquí nos metimos una ración de 8 croquetazas de autor por 8 euros, y yo creo que, sin olvidar donde estamos, esta muy bien.

A todo esto fue llegando el pan con tomate que, al igual que el vino, pedimos sin control alguno.


Muy bueno también.

Siguiente, la Fondue de Parmesano con Langostinos y Trigueros (y octava copa de Vino).


Lo primero que uno piensa cuando le ponen este plato en la mesa es: "menudo gol que me han metido con la carta". A ver, mira que lo hemos dicho veces en este blog: "No os paséis de creativos que un día la vais a liar". Y sobre todo, no pongáis un nombre tan sugerente a semejante parida. Cierto es que la "Fondue" de parmesano estaba rica, los langostinos rebozados no estaban mal, y los espárragos trigueros eran de tal calidad que nuestros orines apestaron por 3 días. Eso no lo discute nadie. Pero, en primer lugar, y en mi opinión claro, son 3 cosas que no combinan especialmente. En segundo lugar, es una putada tratar de mojar el triguero en el mini-bol de queso, ya que se va todo a tomar por culo, gotea, te manchas la camisa... Además, no puedes comer a la vez el langostino empanado y el espárrago, porque como cojones mojas las dos cosas y las comes? Tendrías que ponerte como un torero con las banderillas, y luego gestionar el como meterlo en la boca. En fin, ya os digo que no estaba malo para nada, pero me pareció una gilipollez de plato.

Turno para las Patatinas al Cabrales con Praline de Avellana (y para la cuarta botella de vino).


Aquí ya volvimos a lo rico rico, ademas como ya llevábamos el morro un poco torcido, ya la peña no se cortaba con darme sus más sinceras críticas. Este plato estaba muy bueno, y considero que es algo muy original que no se encuentra en otros lugares. Y la ración estaba bastante bien.

Empezaron a llegar los arroces (y nosotros nos echábamos la décima copa de vino). En primer lugar nos pusieron en del Foie y Oricios (Erizos de Mar).


Un poco insípido. Todos coincidimos. El arroz estaba bien cocido, se veía que era de calidad, buena presentación y tamaño de la ración correcto. Pero no me supo a nada. Demasiado suave. Además, creo que el Foie con los productos de mar en un arroz, no combina demasiado bien. No triunfo la verdad.

A continuación llegó (en coordinación con la enésima copa de vino), el Arroz Negro con Sepioneta y All-i-Oli. 


Este sí que estaba bueno. Meloso, con mucho gusto, y una combinación de sabores perfecta. Y como se puede ver, ración generosa y presentación con clase. Éxito de plato. Además de tener un toque Catalán bastante chulo.

Siguiente, guiso de setas (y por si no quedo claro aún, otra copa de vino).


Un revuelto de setas con chipirones guisado (que no frito) con una yema de huevo encima que había que deshacer. A ver, yo no soy muy setero. Un día me comí unas setas de temporada en Amsterdam y no me sentaron muy bien, así que desde entonces no es un plato que me apasione. Sin embargo entre mis acompañantes es un plato que triunfa bastante. En Cataluña hay mucha tradición de setas. Dichos acompañantes concluyeron en que dicho plato era un poco insípido, le faltaba "punch", es decir... bah!

Por último (y ya con el vino en vena a un nivel de esos que llevan a hacer chistes sobre las orejas del camarero, y comentarios como "vaya buena que esta la pava que acompaña al tío feo ese, seguro que el fulano esta podre de pasta, menuda &#∞¢!") llegaron las Patatinas rellenas de Carne y salsa de Chipotle.


Un plato que está sencillamente de puta madre. Tapa con clara influencia asturiana y con un toque de autor. Un sabor y textura genial, además de ser una ración generosa. Olé.

Al acabar todo este festival de comida mayormente exquisita y vino a dolor, nos sentíamos como reyes. Probablemente esa euforia era a causa del alcohol ingerido, y eso precisamente nos animó a sobrepasar la glotonería y pedir varios postres para compartir. Así que ále, carta de postres.

Aquí, el mismo rollo de antes, lo suyo es probar varios, es decir continuar con el concepto tapeo pijo. La elección fue la siguiente:

- Una de Casadielles
- Un Arroz con Leche
- Un cremoso de Chocolate

Empecemos con las Casadielles. Se trata, para el que no lo sepa, de un postre típico asturiano, que es una especie de empanadilla rellena de una pasta de Nuez y Anís (y alguna otra cosa más), y rebozada en azúcar, para hacerla mas ligera.


Antes de ver el plato yo pensé que era una locura pedir una Casadiella para cada uno, porque las Casadielles de verdad, como las que hacen mi madre y mis tías, son de plato único, para paisanos de los de antes, de esos de la nariz colorada y la camisa desabrochada hasta la barriga. Pero aquí el concepto es otro, hacerlas mini, para que todos prueben, y acompañarlas de un helado, en este caso de Romero (aunque yo creo que le hubiera ido mejor un helado Peña Santa). Y creo que es una muy buena idea, porque en los postres uno ya va a reventar generalmente, y lo que mola es probar algo dulce, sin que tenga que ser una animalada. El plato, dicho sea de paso, estaba bastante bueno.

Arroz con Leche Asturiano.


Será que soy un fanático del arroz con leche, o será que soy asturiano y vengo de una casa donde somos muy exigentes con dicho postre, pero aquí los amigos del Llamber pincharon. No estaba mal de sabor, pero le faltaba claramente consistencia (y sabor a canela). Insisto, no estaba malo, pero en el título, le sobra la palabra Asturiano. Como mucho Gallego, podrían haber dicho.

Y ya por último, el cremoso de chocolate.


Un postre muy rico, que hace justicia a su nombre, pero que al ser el último e ir a tope, ya no se disfruta del todo.

Pues bien, cafés y cuenta. Casi nos hacemos viejos esperando por las dos cosas, un poco más y termino de hacer la digestión. Pero bueno, al final llegó.


Y con la cuenta llego el momento Viyuela de la noche, protagonizado claro está, por un servidor. Al grito de: "déjame hacer las cuentas a mi que para algo soy Ingeniero", cogí la minuta y dividí. Me salía un total de 52 euros aprox. dejando la propina! Cuando se lo dije al populacho hubo indignación popular. Cabreo monumental, empezando ya a mirar mal a los camareros y los de la cocina por meternos semejante clavel por unas putas tapas. Incluso JM se puso en plan gíbaro a gritar una y otra vez: "No tornarem eh?! Que ho sapigueu!". Ante lo cual la peña de alrededor flipaba claro. Tuvo que venir La Madre de Dragonas a pegarme la colleja y decirme que ya que soy ingeniero, la próxima vez, antes de dividir cuente bien, y divida entre 8 y no entre 6...

Lo cojonudo del tema es que todo el grupo tuvo fe ciega en mi y se indignaron a tope. Que poco me conocen.

Sea como fuere, una vez que quedo claro que soy tonto del culo, y que mi mujer se avergüenza de mi cada dos por tres, la broma salió a 38,75 euros, incluyendo la propina. Precio más que razonable para el sitio, la calidad y la cantidad de comida. Ahora si.

Reflexiones varias al ver la cuenta:

- Cuatro botellas de vino y varias cañas en un grupo de ocho personas con dos embarazadas. Es decir, somos la vergüenza del país.

- Ocho raciones de Pan con Tomate, 30 euros de pan. Vamos a ver, 30 euros de Pan?! Otra vez más que me puteo con el pan. Y es que Me toca Mucho Los Cojones (termino acuñado por mi colega Pako como situación MTLC y que usaremos mucho en este blog) este mini sablazo tan común en Cataluña. Que te cobren el Pan como una exquisitez a precio de oro. Vale que está más elaborado que el pan normal, y vale que en todos los sitios te cobran el pan, pero 4 euros una ración de Pan? Venga ya...

- No dejar al más idiota contar el número de comensales, o empezaréis a faltar al personal del restaurante sin motivo alguno.

Por lo tanto, si vamos a la filosofía que ellos definen en su web y que decíamos al principio de este post:

"Una oferta diferente dentro del mercado local, donde la idea principal es poner al alcance de todos los públicos, una gastronomía sostenible a precios sostenidos. En definitiva, una forma diferente de tapear en un ambiente informal."

Cumplen lo que dicen. Los precios son totalmente correctos, hay que tener en cuenta dónde se está cenando, barrio del Born en Barcelona (una de las ciudades más caras de Europa). Una manera muy divertida de tapear, mucho más elaborada y un ambiente muy moderno y normal. 

Sigo todavía sin saber que es eso de gastronomía sostenible. Sea lo que sea, a mi me pareció un gran sitio y un muy buen proyecto. Seguramente volveré, y esta vez trataré de contar bien.